Por
Rodulfo Reyes
Algo no cuadra en las giras que el dirigente nacional del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Ricardo Aldana Prieto, ha realizado por Tabasco. Ha estado en cinco secciones sindicales del estado para hablar de la revisión contractual, del pliego petitorio y de los supuestos avances de su dirigencia. Pero hay una que sigue sin pisar: la 44.
Y, vaya, no se trata de cualquier sección. Es, precisamente, una de las representaciones sindicales donde más inconformidad existe por decisiones que han afectado a los trabajadores petroleros, en particular por los cambios relacionados con el anexo 16 y las condiciones de jubilación.
Por eso llama la atención que Aldana sí tenga tiempo para acudir a otros encuentros y no para presentarse ante los trabajadores que más cuestionamientos tienen hacia la dirigencia nacional.
La semana pasada volvió a ocurrir. Mientras en otras secciones encabezó personalmente las asambleas informativas, a la 44 envió representantes. Es decir, prefirió que otros dieran la cara en una reunión en la que se abordaron temas tan sensibles como el aumento salarial y las prestaciones.
La ausencia no pasó desapercibida. Entre los petroleros hay quienes se preguntan por qué el líder nacional evita un encuentro directo con una base trabajadora que reclama explicaciones sobre asuntos que afectan su futuro laboral y su retiro.
La interrogante es válida porque ha sido el propio Aldana quien ha sostenido que la dirigencia sindical mantiene una comunicación directa con los trabajadores y que las decisiones importantes se toman escuchando a la base.
Si eso es así, no se entiende por qué no acudir justamente a donde existen más dudas y más reclamos. Porque nadie esperaba aplausos. Lo que muchos querían era escuchar respuestas.
En la asamblea de la 44, José del Pilar Córdova, presidente del Consejo Local de Vigilancia, volvió a poner sobre la discusión una crítica que comparten numerosos trabajadores: que los problemas contractuales que hoy enfrenta el gremio no fueron provocados por la base, sino por quienes han conducido al sindicato.
Es un señalamiento duro, pero que refleja el ánimo de una parte importante de los petroleros. La dirigencia nacional puede llenar auditorios, organizar eventos multitudinarios y hablar de unidad sindical. Pero mientras siga evitando los espacios donde hay inconformidad, difícilmente podrá convencer de que realmente está escuchando a los trabajadores.
Aldana ya estuvo en cinco secciones de Tabasco. La pregunta es por qué no ha querido ir a la 44. Y mientras no lo haga, seguirá creciendo la percepción de que hay preguntas que no quiere responder.




